sábado, 7 de diciembre de 2013

Se desgranan,
en el bosque más oscuro
de tus fuentes
mis palabras.
De hechizos se enternecen,
los atardeceres más fríos
de abedules vestido
el soplo de tu voz.
Lánguida y cansina
la aguja del reloj
entre miradas furtivas
se fue dejando caer
en el uno, el dos, el tres.
Pon manos a este día,
da formas a mis ortigas
a tu entender
que se retuercen las orugas
entre los pliegues del querer
ser, poseer, cruel.
Y no esquives mis pestañas
de sus brumas y marañas
entender tuve a bien
que tu piel fuese acera,
tus manos carreteras
luces, cruces, sed.





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