Se desgranan,
en el bosque más oscuro
de tus fuentes
mis palabras.
De hechizos se enternecen,
los atardeceres más fríos
de abedules vestido
el soplo de tu voz.
Lánguida y cansina
la aguja del reloj
entre miradas furtivas
se fue dejando caer
en el uno, el dos, el tres.
Pon manos a este día,
da formas a mis ortigas
a tu entender
que se retuercen las orugas
entre los pliegues del querer
ser, poseer, cruel.
Y no esquives mis pestañas
de sus brumas y marañas
entender tuve a bien
que tu piel fuese acera,
tus manos carreteras
luces, cruces, sed.
sábado, 7 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
Ese furtivo escalofrío que se escapa,
raudo
de tus oscuras ventanas
es hondo aliento,
sabroso alimento
donde nacen
ligeras en las entrañas
formas extrañas
de entender.
Si traes medicina
al harapiento amanecer
conocerás dicha,
conocerás fe.
Con firme temblor
sacudirás las nanas
entre las sábanas
que se va dejando caer el anochecer.
Cogerás luces,
opacas lunas sin miel.
Descansarán las manos
entre palmos y palmos
de piel
áspera y ajada
en la noche cerrada
acurrucada
sobre el dintel
de tu puerta entre abierta
a mi ventana
amanecer.
raudo
de tus oscuras ventanas
es hondo aliento,
sabroso alimento
donde nacen
ligeras en las entrañas
formas extrañas
de entender.
Si traes medicina
al harapiento amanecer
conocerás dicha,
conocerás fe.
Con firme temblor
sacudirás las nanas
entre las sábanas
que se va dejando caer el anochecer.
Cogerás luces,
opacas lunas sin miel.
Descansarán las manos
entre palmos y palmos
de piel
áspera y ajada
en la noche cerrada
acurrucada
sobre el dintel
de tu puerta entre abierta
a mi ventana
amanecer.
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