Querido Medardo,
cuánto tiempo ha pasado
sin que camines a mi lado
y sé por qué.
Te ahuyentan la luz y la dulzura
del niño aquel
que dibuja mi risa
arrastrando los días
en vana alegría
escapé.
Entonces,
querido Medardo
has de saber,
si sientes celos,
soledad
o desconsuelo,
has de saber,
que él también
cual fantasma camina
sin rozar siquiera la esquina
de mi pared.
lunes, 22 de octubre de 2012
domingo, 27 de mayo de 2012
A veces los días son lugares extraños,
escuálidos y esquivos,
tristes,
huraños.
A veces los días te aplastan,
te golpean,
te anulan.
A veces los días
tan solo existen
A veces...
espero más de lo que existe
busco lo que no está
Si caigo antes de ponerme en pie
y no hay sonrisa que me rescate
si titubeo, si me paro
Si escojo el frío o cierro la puerta
y me paro a mirar
¡espabila!
el día se va
A veces los días me dejan
el crujir de huesos
al golpe ciego del tiempo
y se van
escuálidos y esquivos,
tristes,
huraños.
A veces los días te aplastan,
te golpean,
te anulan.
A veces los días
tan solo existen
A veces...
espero más de lo que existe
busco lo que no está
Si caigo antes de ponerme en pie
y no hay sonrisa que me rescate
si titubeo, si me paro
Si escojo el frío o cierro la puerta
y me paro a mirar
¡espabila!
el día se va
A veces los días me dejan
el crujir de huesos
al golpe ciego del tiempo
y se van
lunes, 7 de mayo de 2012
- Con demasiada frecuencia todo parece un poco absurdo, así sin más... a veces me canso de pasear a tu vera, amigo Medardo, y me miras de reojo y en silencio. Un paso más, un día más, un año más... y se pierde el tiempo, la ilusión, la alegría...
-
- Puede ser que encuentres aburridas mis pequeñeces, mi escasez, si me abandonan las formas que dan culto a tu risa y si después aún te asombras de lo pegajoso de la soledad.
-
- Te puse espinas, no lo dudes, te empujé para que siempre camines a mi lado, para que mis pecados sean nimios junto a ti. Dime, querido Medardo, si no fui sincera contigo, si no te di plenas las alas de dulces caídas o de costrosas heridas. ¿Cómo te voy a admitir, querido Medardo, que me tropiezo en los abrazos del "y si"? pero no queda más que alumbrar telarañas por aquí.
-
- Puede ser que encuentres aburridas mis pequeñeces, mi escasez, si me abandonan las formas que dan culto a tu risa y si después aún te asombras de lo pegajoso de la soledad.
-
- Te puse espinas, no lo dudes, te empujé para que siempre camines a mi lado, para que mis pecados sean nimios junto a ti. Dime, querido Medardo, si no fui sincera contigo, si no te di plenas las alas de dulces caídas o de costrosas heridas. ¿Cómo te voy a admitir, querido Medardo, que me tropiezo en los abrazos del "y si"? pero no queda más que alumbrar telarañas por aquí.
viernes, 9 de marzo de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
Sin el aquí
Hoy te dejo una mota de polvo bajo la almohada
para que sepas que estuve allí
sin el aquí
de la inexactitud.
Y que no te aflija la ausencia
de mirada emborronada
del zumbido dulce
de la aldaba.
martes, 3 de enero de 2012
Nana
Supongamos que el escalofrío de las ventanas nada tiene que ver con el crujido inherente a estos viejos huesos. Supongamos también que en la matriz de nubes no inscritas para esta jornada quedan sol y luna sin cobijo de las recias facciones del suelo.
Tal vez, en esta tesitura, nos veamos obligados a abolir el derecho indigno a suponer y, quizás, el desánimo de nuestra contradicción traiga luz a las puertas y noche a las chimeneas cansadas de veranos languideciendo al humo del ventilador.
Pues puede ser que el roble ya no te sostenga la sombra y el lirio se canse de dar luz. Y si te duermes recógete en las paredes e inflama el viento para que en cadentes nanas sacie tu sed.
domingo, 1 de enero de 2012
Ovillos de bolillos
No le puse al cansancio otro nombre
por si lo buscas,
que las letras se resbalan,
se encogen si miento
y me miran con frialdad
las tapas de las alcantarillas
recogiendo las sillas
de tu portal
si tú
te levantas de humor
en mi madrugada
a rascarme las heridas
y desayunar de mis postillas
una vez más
y yo
me quedo muy quieta
recojo el silencio
y esperando las cosquillas
hago viento,
del escaso aliento
que nos sostiene ya.
Si tu sonrisa hoy no es franca
y la mía se hizo manca
para no sujetar
ovillos de bolillos
enredados de colmillos
buscando la yugular.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)